¿Y ahora con que cara miras al futuro? Si se te ha ido tu mayor
aliado, tu mejor
amigo, tu gran
apoyo, tu
sonrisa, tu
complemento perfecto, tu
sombra, tu
felicidad,tu
alma...se ha marchado y sabes que no volverá...además tu "yo" interior se marchó detrás de él, corriendo; a toda prisa, para intentar llegar a agarrarle de la mano y decirle: no te vallas, te quiero..y que todo terminase bien.
Y así, él perdido entre las calles y tu alma intentado cogerle...pero los esfuerzos son vanos, las fuerzas se agotan, y los repuestos no llegan; y mientras, tú, tumbada en tu cama, llorando, y lo que es peor, sin ningun motivo para dejar de hacerlo...pero eso, es lo que tú te piensas...
Simplemente, levanta un poco la cabeza; aunque los ojos estén inundados por las lágrimas, y obserba tu alrededor...
Fíjate en ese
peluche, sentado en tu estantería que te mira con nostalgia porque él; aún se acuerda de las millones de tardes que habeis pasado juntos.
Y esas
gafas de sol, que todavía huelen a playa de aquel verano que pasaste con tus mejores amigas en un pueblo perdido.
Y esa
gran tarjeta que te hicieron tus amigos de clase en tu cumpleaños.
Y ese
libro, que tan aburrido es y que tanto polvo tiene porque tal cual te lo regaló tu madre allí lo pusiste.
Y esa
pulsera, que te la regaló la dependienta porque le caiste bien.
Y ese
iman de tu lugar favorito que te trajo tu prima.
Y esas
entradas de cine, en la que una tarde con tus amigos viste la película mas chorra del mundo.
Y ese
bolso, colgado trás tu puerta que ya estás desgastados por el gran uso que le diste.
Y esos
zapatos de tacón, metidos en una caja, en el fondo de tu armario de tu primera discoteca a la que fuiste.
Y ese
diploma, pegado en la pared; a a la chica más simpática (:
Y tu
cámara, la que usaste en una noche loca con tus amigas.
Y esa
camiseta, que pintaste tú en un campamento y que aún no la lavaste por miedo a que se le fuera el color.
¿Por qué no seguir almacenando buenos recuerdos y olvidando los malos?
A veces, viene bien tener un poco de mala memoria...más que nada por nuestro propio bien.
Y el alma no le alcanzó...se quedó sin fuerzas, se sentó en la acera, mientras veía como se marchaba sin ella; eso si, con una
sonrisa en la cara; al menos lo había
intentado.